Caldillo de raya

La raya es un pescado cartilaginoso ( sin espinas), muy apreciado por su sabor suave y su textura gelatinosa.

Se consume principalmente las aletas, ideales para  hacer fritas, a la plancha o guisar. La cabeza se suele aprovechar para hacer  caldos  con mucho sabor.Tiene largos cartílagos rodeando su carne, pero al ser  un pescado blanco, resulta muy sano y con poca grasa.

Entre sus propiedades destaca su alto contenido en proteínas, ademas de ser rica en magnesio y potasio, y aporta vitamina del grupo B.

Al tener los cartílagos bien  visibles,  es fácil  retirarlos, lo que la hace muy adecuada también para los niños. 

En Málaga es muy famoso el caldillo de pintarroja, un caldo muy nuestro que  forma parte de la cocina más popular y marinera.

Antiguamente se servia en los bares, bien caliente y con un punto picante, ya que ese toque hacía que los clientes bebieran más, buscando aliviar el picor entre sorbo y sorbo.

Tradicionalmente se prepara con pinrtarroja, aunque admite otros pescados como la raya, el cazón, la rosada, el rape....

Ingredientes:

 La cabeza de una raya y parte de las aletas

150 g de almendras crudas peladas

3 dientes de ajo

1 guindilla

1 rebanada de pan

Aceite de oliva virgen extra 

Zumo de limón

Hierbabuena  

Cúrcuma o colorante alimentario

Comino 

Sal 

Jengibre (opcional) 

Modo de hacerlo:

Lo primero es decirle al pescadero que  limpie la raya. esta tarea es laboriosa y requiere experiencia. Con eso ya tenemos mucho adelantado.. 

En una cacerola grande ponemos agua  abundante, como un par de litros y echamos las cabeza de la raya con  algún trozo. Le añadimos la cúrcuma (puede ser fresca o en polvo)  o el colorante,  la guindilla, el jengibre ( es opcional) y una pizca de sal, y lo dejamos hervir a fuego medio  15 minutos, hasta que el caldo vaya cogiendo consistencia, colamos el caldo y lo dejamos preparado.

 

Mientras se hace el caldo, en una sartén con un buen chorreón de  aceite de oliva virgen extra, freímos las almendras, los  ajo, el comino y el  pan. Cuando estén bien doradito, lo pasamos  a la  batidora,  añadiendo  un poco del caldo para obtener una mezcla más ligera.

Ese  majado lo incorporamos a la cacerola,  le echamos  un chorrito  de limón, y una ramita  de hierbabuena.

Se deja hervir todo junto unos diez minutos más, para que el caldo coja bien todos los sabores. 

Y ya solo queda servirlo bien caliente, con una ramita  de hierbabuena y una rodajita de limón, y ya está listo para disfrutar del sabor de la cocina malagueña de siempre.

Y ya sabes, si te animas a preparar esta receta y quieres compartir conmigo una foto del resultado, estaré encantada de recibirla. 


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