sábado, 11 de mayo de 2019

Berenjenas con miel de caña II

La miel de caña es un concentrado del jugo procedente de la caña de azúcar, y por ese motivo no deberíamos llamarla miel, pero por su gran parecido a la miel de abeja se le ha atribuido ese nombre, pero como siempre digo, al César lo que es del César.
Las primeras instalaciones para la extracción del jugo de la caña, fueron pequeños molinos llamados Trapiche, pero por su poca productividad  fueron absorbido por los Ingenios, que a su vez fueron absorbidos por las grandes refinerías azucareras.
La única empresa de Europa que se dedica a comercializar la "miel de caña" la tenemos aquí en Málaga, más concretamente en Frigiliana.
Debido al auge de unos años acá, la producción de miel de caña que estaba casi desaparecida, se ha triplicado, y desde hace cinco años se celebra la fiesta de La Miel de Caña en Frigiliana, con visita a las instalaciones, talleres y degustaciones de elaboración con este rico concentrado de caña de azúcar.
Ahora como siempre os doy unas pinceladas del  AOVE elegido.
El AOVE de la  variedad manzanilla no es por capricho, es por las características de esta aceituna de sabor dulzón, suave aroma y escaso picor, que contrarresta en parte el amargor de la berenjena.
La variedad manzanilla la  recomiendo a las personas que son poco amante de los aceites con toques amargos y picantes, como podría ser picual, hojiblanca, qué por su alto  contenido en polifenoles, que no son defectos, sino virtudes, potenciarían los amargos de la berenjena.
Se cuenta en los mentideros de la ciudad, que la primera vez que se elaboraron las berenjenas con miel de caña fue en el Restaurante Astorga, un conocido y clásico restaurante malagueño, como todo lo que viene y va, algo de cierto tendrá.
Ingredientes:
berenjena
Miel de caña Nuestra Señora del Carmen
Sal
Harina para fritos
Aceite de oliva virgen extra variedad manzanilla ecológico


Modo de hacerlo:
Por el sabor algo amargo de la berenjena, una vez cortada que puede ser en rodajas, bastones, dados ... se suele tener sumergida 30 minutos,  en agua, leche, cerveza o algún refresco, el cometido es que la berenjena suelte el amargor.
Pero a mí me gusta precisamente que la berenjena sepa a berenjena y me gusta ese toque amargo, así que yo no la sumerjo en ningún líquido.
Corto en rodajas finas la berenjena y luego por la mitad, pero no toda,  la suficiente que necesito para la primera tanda de fritura, y así sucesivamente hasta terminar con la berenjena.
Pongo un poco de sal a las berenjenas y las paso por harina, una técnica que yo suelo usar es poner la harina en una bolsa de plástico de esas que tiene cremallera, meto la berenjena, la cierro y le doy unas sacudidas para que se impregnen bien de harina y de ahí directamente al aceite que debe está caliente para que la berenjena se fría pronto y quede crujiente.
Cuando está bien doradita, la saco y la pongo sobre un papel absorbente.
Y rápidamente a la mesa acompañada con la miel de caña, como siempre digo, ya solo queda disfrutar.
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